Opera prima del director Darren
Aronofsky. Pi es una película difícil, tensionada, pero no incomprendida. Rápidamente
nos damos cuenta de que se trata, y nos involucramos con sus postulados. Max
Cohen es un matemático brillante, solitario, le tiene aversión al contacto con
los demás humanos. A los seis años miró directamente al sol, encegueció y luego
pudo ver. Desde ese momento sufre de fuertes jaquecas y de una capacidad
increíble de hacer cálculos matemáticos. El joven Max postula que las
matemáticas son el lenguaje de la naturaleza, y está en busca del patrón en PI.
Considera que el mercado de acciones es un organismo natural y por eso debe
también tener patrones escondidos detrás de sus números. Los trabajos en su
computadora Euclides lo llevan a acertar algunos movimientos en el mercado de
acciones, pero luego ésta sufre una inexplicable avería arrojando una serie de 216
números. En este camino Max se da cuenta que la búsqueda del patrón en PI es
mucho más importante de lo que se imaginaba y en él se encuentra el patrón que
rige el universo. La trama transcurre entre sus reflexiones, jaquecas,
alucinaciones y el acoso de dos grupos extremistas unos economistas de Wall Street
y un grupo de ortodoxos judíos.
Estamos frente a la búsqueda del
principio que rige el Orden de nuestra realidad, siendo nuestra realidad un
aparente caos. La lucha del ser humano por querer entender su mundo más cercano
(las finanzas) y el más lejano (Dios). El discurso de Max es contrastado por su
mentor Sol, quien lo introdujo en el estudio de Pi. Sol trata de liberar a Max
de este yugo con frases como “la vida no es sólo matemáticas”. Según Sol, Max
vuela muy alto, como Ícaro, y esta enloqueciendo por su obsesión (esta es una metáfora
al peligro que correo como le sucedió a Ícaro por volar tan cerca al sol). Aunque
en el fondo, Sol sabe que las investigaciones de Max están muy avanzadas; ya
que el mismo ya había llegado a resultados iguales durante su investigación.
Tenemos aquí la presencia del hombre que se rindió, que prefirió seguir una
vida normal y no enloquecer en busca de un conocimiento que escapa de la
capacidad humana.
El lenguaje visual nos presenta
un blanco y negro intenso con planos subjetivos, que nos llevan a la visión de Max.
Los cortes que interrumpen una toma más rápido de lo normal, provocan un
despertar constante. No existe una decadencia narrativa en ningún momento. Pues
estamos atentos ya sea al ritmo de edición y/o a la banda sonora. Pi es una película
densa, completa en el sentido que se corresponden muy bien sus textos con su
ritmo y sus planos.
Quisiera referirme aquí a las hormigas, que me
hacen recordar el famoso corto “Un perro andaluz” de Luis Buñuel. La presencia de
la hormiga en este sistema de máquinas, como ser orgánico dentro de un sistema
computarizado. Siendo la hormiga un animal tan pequeño pero con gran capacidad
de trabajo como los chips de las computadoras.
Al finalizar Pi queda la pregunta
suelta ¿A que nos llevaría conocer el patrón que rige nuestra naturaleza? ¿Nos
es útil? ¿Somos lo suficientemente puros para ver a Dios?
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